“Impulsar a jóvenes con talento y ganas de crecer es una de las mejores inversiones que podemos hacer como sociedad” entrevista a Josep Maria Bagudà Serenó

Casado y padre de cuatro hijos, Josep Maria Bagudà combina la vida familiar con una amplia trayectoria profesional. Natural del Empordà y establecido en Girona, es economista, consultor y socio en ERA Group, además de profesor de Empresa Familiar en la Universitat de Girona. También es embajador de la Fundació Impulsa en el Gironès, un rol que asume con entusiasmo porque cree que ayudar a los jóvenes es invertir en el futuro de la sociedad.
Con una carrera consolidada en el mundo empresarial, Bagudà ha trabajado durante años en proyectos internacionales y en cargos directivos del sector turístico antes de dedicarse plenamente a la consultoría. Actualmente, lidera proyectos para reducir costes y mejorar la eficiencia de las empresas, especialmente las familiares.
¿Qué es lo que más valoras de tu trabajo como consultor?
Lo más interesante es poder trabajar con muchas empresas diferentes y ver cómo, con tu asesoramiento y ayuda, consiguen mejorar y reforzar sus ventajas competitivas. Cuando percibes que realmente aportas valor, la satisfacción profesional es muy grande.
¿Recuerdas cómo fue tu entrada en el mundo laboral?
Sí. Siempre he tenido claro que trabajar es un valor positivo. Empecé joven, primero con trabajos de verano, y después de forma más profesional en el sector bancario. Aun así, pronto vi que aquello no era para mí y di el paso hacia la empresa privada y la consultoría. Nunca he tenido grandes dificultades para incorporarme al mundo laboral, y me siento afortunado por ello.
«Siempre he tenido claro que trabajar es un valor positivo»
¿Qué consejos darías a jóvenes que están empezando?
Hay que ser trabajador, persistente y avanzar cada día un poco más. El esfuerzo, la dedicación y el compromiso dan resultados, y eso permite crecer profesionalmente. Lo más importante es trabajar con sentido común, pensar bien las cosas y avanzar sin escatimar esfuerzos, buscando la mejora constante y siendo persistente. También hace falta paciencia. Aunque vivimos en un mundo donde todo va muy rápido, no podemos querer ser capitán antes que marinero.
«En un mundo donde todo va tan rápido no podemos querer ser capitán antes que marinero»
¿De dónde nace tu sensibilidad por la educación y la apuesta por los jóvenes?
Cuando dejé el mundo directivo para dedicarme a la consultoría, sentí la necesidad de hacer cosas diferentes, con más impacto social. Fue entonces cuando apareció la oportunidad de colaborar con la Fundació Impulsa, y enseguida me atrajo. Siempre he pensado que la educación es uno de los pilares fundamentales de la sociedad. Impulsar a jóvenes con talento y ganas de crecer es una de las mejores inversiones que podemos hacer como sociedad.
¿Qué papel tiene la Formación Profesional en la educación?
Cada vez cuesta más encontrar buenos profesionales de oficio: albañiles, fontaneros, carpinteros. La FP de calidad es esencial para las empresas y para la sociedad. No todo el mundo tiene que ir a la universidad, y muchas veces hoy tiene más sentido ser un excelente profesional de un oficio que un titulado sin salida. La FP ofrece oportunidades reales y directas.
«La FP ofrece oportunidades reales y directas»
¿Cómo conociste la Fundació Impulsa?
Fue a través de Carles Cuyàs, entonces presidente. Cuando la conocí, vi que la Fundació Impulsa era un proyecto muy serio y profesional, con un equipo comprometido y una metodología muy clara. El trabajo que realiza la Fundación tiene un gran valor social y un impacto directo en el futuro de los jóvenes y del territorio.
¿Qué implica ser embajador de la Fundación en el Gironès?
El embajador es una figura de conexión con el territorio. Nos encargamos de acercar la Fundación a las empresas locales, a las escuelas y a las instituciones, actuando como puente para que se impliquen en el proyecto. En definitiva, abrimos puertas y creamos sinergias.
¿Puedes poner un ejemplo concreto de una acción reciente que hayas impulsado?
Uno de los casos más recientes fue conseguir que una empresa de la zona se incorporara al programa de colaboración con Impulsa y apoyara a un número significativo de jóvenes becados. Ver cómo estas alianzas toman forma es muy estimulante.
¿Cómo está evolucionando el proyecto en el Gironès?
Avanzamos paso a paso. Nos gustaría ir más rápido, pero las cosas hay que hacerlas bien y consolidarlas. Actualmente, tenemos casi treinta jóvenes becados en la comarca, y la respuesta del territorio es muy positiva. Es un proyecto muy bien estructurado, fácil de explicar y muy bien recibido por las empresas, porque entienden que es una apuesta ganadora para todos.
«Actualmente, tenemos casi treinta jóvenes becados en la comarca (Gironès), y la respuesta del territorio es muy positiva»
¿Por qué consideras que esta ayuda es tan necesaria para los jóvenes?
Cuando conoces de cerca a los jóvenes de la Fundació Impulsa, te das cuenta de que tienen ganas de hacer cosas y de aprender. Son jóvenes seleccionados por su compromiso y motivación, y el apoyo que reciben les ayuda a abrirse camino. Su energía e ilusión son contagiosas.
¿Qué te aporta personalmente hacer voluntariado con la Fundació Impulsa?
Me aporta una gran satisfacción personal. Te hace sentir que lo que haces tiene un impacto más allá de ti mismo. No lo haces por interés propio, sino por una causa que ayuda a personas que lo necesitan. Siempre pienso que, si algún día mis hijas necesitaran una ayuda, me gustaría que encontraran un apoyo como el que proporciona la Fundació Impulsa.
¿Cómo imaginas el futuro de la Fundació Impulsa y de territorios como el Gironès dentro de diez años?
Lo veo grande, creciendo, extendiéndose por toda Cataluña y manteniendo un modelo de gestión como el actual pero con mayor presencia en el territorio, en todas partes: en ciudades grandes, pequeñas… convirtiéndose en una fundación líder.
Completa la frase. En una palabra, la Fundació Impulsa es…
Oportunidades.

