“La pasión, el compromiso y las personas son lo que acaba haciendo crecer cualquier proyecto” entrevista a Manel Arroyo

Manel Arroyo ha desarrollado buena parte de su trayectoria allí donde confluyen deporte, comunicación y gestión. Periodista de formación, fue director general y accionista de Dorna Sports, organizador de MotoGP entre 1992 y 2025, y formó parte de la junta directiva del FC Barcelona entre 2010 y 2018.
Con una trayectoria marcada por la transformación del deporte en una industria global, Arroyo combina visión empresarial, experiencia en medios y capacidad para leer los cambios. Se describe como una persona apasionada y, fruto de esta pasión, hace pocos días ha publicado A pie de pista: pasión y negocio, unas memorias sobre una época que, según afirma, cambió para siempre la manera de entender, producir y consumir el deporte. Hablamos con él de su experiencia, de los retos a los que se ha enfrentado, de los aprendizajes que ha extraído y de los motivos que le han llevado a destinar los beneficios de esta novedad editorial a la Fundació Impulsa.
Te describes como una persona apasionada. ¿Esta pasión por la vida te viene de nacimiento?
Recuerdo mi infancia con mucha curiosidad y muchas ganas de descubrir cosas. Crecer en Vic en los años setenta también significaba vivir en una realidad muy diferente de la actual. Salir de la comarca no era tan habitual y, quizá por eso, cualquier ventana abierta al mundo despertaba todavía más interés. Aquella curiosidad es la que me ha acompañado toda la vida y sí, me considero una persona apasionada porque todo lo que he hecho en la vida he intentado hacerlo implicándome al cien por cien; tanto si trabajaba de electricista, vendía recambios de coche, hacía de periodista o dirigía proyectos internacionales, siempre lo he hecho con la misma intensidad.
¿Qué te llevó al mundo de la comunicación y del deporte?
Desde los catorce años colaboraba con la Escudería Osona y, casi sin darme cuenta, empecé a hacer boletines, programas sobre motor en Ràdio Vic y a escribir en la prensa local. Todo ello me descubrió una profesión que me cautivó. Siempre digo que mi universidad fue el trabajo del día a día. Aprendí observando, preguntando, escuchando y teniendo curiosidad. El periodismo es una de las profesiones más bonitas que existen, porque te permite explicar historias que la gente, de otro modo, no podría conocer. Cuando empecé, todavía no existían las herramientas actuales, y los periodistas éramos los fiscales de la actualidad y los encargados de explicar a la audiencia las cosas que pasaban, de dar contexto y acercar la información a la sociedad. Era una responsabilidad enorme, muy bonita y muy apasionante.
Y de lo que aprendiste durante aquellos años, ¿qué dirías que después te ha servido como directivo?
Aprendí dos cosas que todavía hoy considero fundamentales. La primera es la humildad; siempre he intentado hacer el trabajo tan bien como he sabido, sin esperar nada a cambio. La segunda es el valor del debate; me gusta rodearme de personas que discrepen, que aporten ideas diferentes y que hagan crecer los proyectos. Cuando acabas una discusión profesional con más preguntas que cuando la has empezado, normalmente es una buena señal; significa que sigues aprendiendo.
“Me gusta rodearme de personas que discrepen, que aporten ideas diferentes y que hagan crecer los proyectos”
Viviste de cerca el nacimiento del Circuit de Barcelona-Catalunya y después la gran transformación de MotoGP. ¿Cuál era el gran reto cuando llegaste a Dorna?
Probablemente, nadie sabía exactamente qué había que hacer; Dorna empezaba una etapa nueva y necesitaba personas que ayudaran a construir un proyecto que todavía estaba por definir. Cuando llegas a un lugar nuevo, eres un desconocido, y el primer reto es demostrar que puedes aportar valor. Teníamos que convencer a los equipos, los pilotos, los promotores y a todas las personas implicadas de que las ideas que llevábamos podían ayudar al Mundial a crecer. No hubo una decisión mágica; lo que marcó la diferencia fue la manera de entender el proyecto: constantemente, nos preguntábamos qué podíamos hacer mejor, qué necesitaban los aficionados y cómo podíamos hacer crecer este deporte sin perder su esencia.
En un mundo tan cambiante, ¿qué sigue siendo imprescindible para conectar con las personas?
Escuchar. Escuchar a los equipos, los pilotos, las televisiones, los promotores, los patrocinadores y también a los aficionados. En Dorna resumimos esta manera de trabajar con una idea muy sencilla: Racing Together; los grandes proyectos solo funcionan cuando todas las partes avanzan en la misma dirección.
“Los grandes proyectos solo funcionan cuando todas las partes avanzan en la misma dirección”
Has liderado equipos muy diversos a lo largo de tu carrera. ¿Cuál es tu manera de entender el liderazgo?
No creo en los liderazgos individuales. Si no hay equipo, no hay liderazgo; y si el equipo no comparte el proyecto, el líder no llegará muy lejos. Para mí, el liderazgo combina dos cosas: autoridad profesional y empatía humana. El compromiso siempre debe funcionar en dos direcciones; las personas deben comprometerse con el proyecto, pero el proyecto también debe comprometerse con las personas.
Cuando observas a las nuevas generaciones, ¿qué crees que pueden aportar?
Muchísimo; necesitamos la energía de los jóvenes. No es lo mismo afrontar un reto con treinta años que con sesenta. La experiencia aporta perspectiva, pero el empuje y la mirada nueva son imprescindibles para que los proyectos sigan evolucionando. Lo más inteligente es combinar ambas cosas: el legado de quienes han venido antes y la fuerza transformadora de las nuevas generaciones.
“La experiencia aporta perspectiva, pero el empuje y la mirada nueva son imprescindibles para que los proyectos sigan evolucionando”
¿Qué competencias deberían tener los jóvenes?
Hoy en día, la formación es absolutamente imprescindible, y añadiría dos cosas más: actitud y compromiso. Cuando te enamoras de un proyecto, todo cambia. También creo que es importante dar tiempo al tiempo: la experiencia acumulada te permite tomar mejores decisiones y reaccionar con mayor eficacia ante cualquier situación.
¿Qué papel tiene hoy la Formación Profesional?
Es fundamental. Durante muchos años la Formación Profesional no tuvo el reconocimiento que merecía, y hoy eso ha cambiado por completo: el nivel de especialización es extraordinario y aporta profesionales muy preparados que hacen más eficientes las empresas, los equipos y los procesos. La sociedad necesita esta especialización.
“El nivel de especialización [que ofrece la FP] es extraordinario y aporta profesionales muy preparados que hacen más eficientes las empresas, los equipos y los procesos”
¿Qué consejo darías a un joven que empieza?
Que se forme, que escuche mucho y que mantenga siempre la curiosidad. Es muy difícil saber a los catorce o quince años qué querrás hacer toda la vida. Por eso es tan importante aprender, hablar con personas que tienen experiencia, conocer otras realidades y mantener la mente abierta. El camino se va construyendo al andar.
¿Qué responsabilidad tienen las empresas en la formación de los jóvenes?
Tenemos una responsabilidad muy grande. A menudo decimos que nos falta talento, pero también deberíamos preguntarnos qué estamos haciendo nosotros para formarlo. A nosotros nos pasaba que no siempre encontrábamos en el mercado los perfiles que necesitábamos, y apostamos por formarlos. Creo que las empresas deberían apostar más en este sentido, pero también soy consciente de que no todas pueden permitírselo.
“A menudo decimos que nos falta talento, pero también deberíamos preguntarnos qué estamos haciendo nosotros para formarlo”
Hace pocos días has presentado tus memorias, «A pie de pista: pasión y negocio». ¿Qué te ha llevado a escribirlas?
Hace muchos años que iba tomando notas sobre momentos que no quería olvidar. Un buen amigo, Albert Roura, me puso en contacto con el periodista Julià Guillamon y me animaron a convertir aquellas notas en un libro, y él mismo me ha ayudado a ordenarlas, estructurarlas y darles forma. Me lo he pasado muy bien recordando experiencias, proyectos y personas que han marcado mi vida, y desde el primer momento tuve claro que los beneficios debían servir para ayudar a otras personas.
¿Por qué has decidido destinar los beneficios de tu nuevo libro a la Fundació Impulsa?
Conozco el trabajo que hace la Fundació Impulsa y cada vez que les escucho explicar sus proyectos pienso que todavía debería colaborar más con ellos. Ayudar a los jóvenes a encontrar oportunidades, orientarles y acompañarles es probablemente una de las inversiones más importantes que podemos hacer como sociedad; yo también he tenido personas que me han ayudado a lo largo del camino. Cuando alguien te dedica tiempo, se preocupa por ti y te acompaña en momentos de duda, eso deja huella. Ahora es el momento de devolver una parte de la suerte que yo he tenido.
“Ayudar a los jóvenes a encontrar oportunidades, orientarles y acompañarles es probablemente una de las inversiones más importantes que podemos hacer como sociedad”
Completa la frase. En una palabra, la Fundació Impulsa es…
Ejemplo.

